
Dentro de mí no quiere irse de vacaciones.
Puede ser que sea por la monotonía de la vida que ahoga o por no querer pensar en lo que vendrá el año próximo.
Sin embargo, mi cuerpo pide a gritos mayor descanso y mejorar mi estado espiritual.
El mar curará mis conflictos y buscaré lo nuevo de esta vida en el lugar.
El verano nos mejora la mente y el alma.
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